Un encuentro de Pascua lleno de gratitud.
Este pasado puente de mayo hemos tenido nuestro último encuentro con Manuel Toro, como sacerdote de nuestra comunidad en Canarias y por ello compartimos estas notas llenas de agradecimiento y emoción.
No se nos va el sacerdote que nos ha acompañado en la creación de nuestra comunidad de Cristianos en Canarias, no se nos va porque seguirá ocupando un lugar entre nosotros y en el corazón de cada uno de los que le han conocido.
Un lugar nuevo para Manuel y una manera nueva de entender este movimiento de renovación religiosa, y la dimensión de este impulso espiritual que ya ha emprendido sus pasos para otros cien años más de renovación y retos.
compartimos una retrospectiva de nueve visitas de Manuel en estos tres años y medio, donde el acto de consagración del hombre, el acto dominical para los niños, los sacramentos y la atención pastoral nos han llenado de entusiasmo y fuerzas para continuar creciendo cada uno y cada una individualmente en la vivencia de Cristo, y así verter en la vida comunitaria estos procesos individuales.
Con Manuel hemos trabajado las festividades del año y las distintas Epístolas que abren cada acto de consagración del hombre.
Hemos aprendido a paladear los evangelios y percibirlos profundamente con los sentidos del alma.
Hemos bailado danzas del mundo, paseado por senderos y caminos del barrio donde ahora tenemos nuestra sede.
También hemos compartido arte, euritmia, jardinería y deliciosas comidas en tertulia.
Y todo esto que parece tan intenso, tan solo ha sido un reflejo vivo de lo sucedido en estos años que hemos compartido como una gran familia, a quien Manuel, el pariente que viene del otro lado del charco, nos invita a crear comunidad y a sostenerla.
No podemos decirte adiós Manuel, pues cada vez que nuestros abrazos se despedían, siempre estaban convencidos de volverte a encontrar en la próxima visita, y esta profunda sensación seguirá latente, convencidos de que ese encuentro se dará en algún momento.
Ahora tan solo nos queda dar las gracias a todos los amigos y miembros que han hecho posible y hacen posible el que continuemos construyendo comunidad en Canarias, en España y en todo lugar donde personas convencidas de que la libertad humana es el pilar para construir el cristianismo del futuro, donan su vida comprometidos con la fuerza solar de Cristo.
Gracias, Manuel Toro , por acompañarnos en esta andadura a la que nos invita El Resucitado: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura”
Un ¡ hasta nuestro próximo encuentro, Manuel! de tus parientes de la comunidad de Cristianos en Canarias.


